El Senado aprobó por 41 votos contra 25 un proyecto que eleva progresivamente los cortes obligatorios de biodiésel y bioetanol. La iniciativa, que todavía debe ser tratada por Diputados, podría ampliar la demanda industrial de soja y maíz, pero abrió una controversia por la participación de las grandes empresas y las plantas regionales.

Foto: Senado de la Nación
El Senado de la Nación otorgó media sanción a un nuevo marco regulatorio para la elaboración, almacenamiento, comercialización, mezcla y autoconsumo de biocombustibles. El proyecto fue aprobado por 41 votos positivos y 25 negativos y ahora deberá ser tratado por la Cámara de Diputados antes de convertirse en ley.
La iniciativa establece una vigencia de quince años y propone reemplazar el régimen de la Ley 27.640. El corte obligatorio mínimo de biodiésel se mantendría inicialmente en el 7,5 por ciento del gasoil comercializado y aumentaría al 10 por ciento doce meses después de la eventual sanción definitiva.
Para el bioetanol, el porcentaje obligatorio pasaría del 12 al 15 por ciento en el mismo plazo. El proyecto reserva seis puntos para el producto elaborado con caña de azúcar y otros seis para el proveniente del maíz, mientras que la porción restante se cubriría bajo las nuevas reglas de comercialización.
El proyecto eleva al 10 por ciento el corte de biodiésel y al 15 por ciento el de bioetanol.
El texto incorpora un sistema de subastas dentro de un mercado electrónico único para abastecer las mezclas obligatorias y contempla la publicación de precios de referencia. También regula el biometano y los combustibles sostenibles de aviación, además de permitir importaciones ante situaciones de escasez.
El posible aumento de los cortes puede ampliar la demanda industrial de soja, maíz y caña de azúcar, materias primas utilizadas en la producción de biodiésel y bioetanol. Sin embargo, ese impacto dependerá de la aprobación definitiva, la reglamentación y las condiciones que se establezcan para el ingreso de las distintas empresas.
La propuesta todavía no es ley y deberá ser debatida y aprobada por la Cámara de Diputados.
Durante el debate aparecieron posiciones contrapuestas. La senadora Flavia Royón defendió el proyecto por considerar que aporta previsibilidad y abre el mercado a nuevas tecnologías, mientras que José Mayans advirtió que el esquema podría perjudicar a pequeños productores y plantas regionales frente a compañías de mayor tamaño.
Patricia Bullrich sostuvo que las reglas contra la concentración impedirán que una sola empresa controle más del 20 por ciento del bioetanol comercializado para el corte obligatorio. El texto prevé además una transición para el mercado del biodiésel hasta 2036, uno de los puntos centrales de la controversia entre empresas integradas y pymes no integradas.
Hasta que Diputados complete el tratamiento y exista una eventual promulgación, el régimen vigente no cambia. La discusión que sigue será decisiva para determinar cómo se distribuirá el mercado, qué inversiones podrán activarse y en qué medida la política energética generará una demanda adicional para la producción agropecuaria.
Fuente: Senado de la Nación





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